Este año hemos decidido, Manuel y yo, tener unas vacaciones "largas" por fin.
Al decir "vacaciones largas" quiero decir: vacaciones de más de una semana.
Asi que, como hacía tres años que debíamos una visita a Eneko y Kelly en Paso Robles, California; y este año por fín podíamos ir, decidimos ir a verles.
Día 1: Viernes 21 de Septiembre
Salimos el viernes a las 13:00 de Barajas (aunque en realidad el avión despegó a las 14:00) y llegamos a las 21:00 (hora local) a San Francisco, que son las 06:00 de aquí.
El vuelo duró, en total, 17 horas, incluyendo las 2 horas y media de enlace en Philadelphia.
Antes del vuelo y durante nuestro paso por inmigración, en Philadelphia, nos hicieron mil preguntas del estilo de:
1. ¿Perteneces a alguna organización terrorista?
2. ¿Llevas encima animales o plantas?
3. ¿Tienes alguna enfermedad contagiosa?
4. ¿Tienes amigos o familia en los USA?
5. ¿Donde vas a dormir en tu cuidad de destino?
A las que yo hubiera contestado:
1. Si asi fuera, ¡a ti te lo iba a decir!
2. ¿No se ve a simple vista que no?
3. Lo mismo, ¡a ti te lo iba a decir!
4. No es asunto tuyo, digo yo.
5. Esta pregunta es graciosa porque, si vas de vacaciones, exigen que te sepas la dirección del hotel, casa de albergue, chabola, camping, ..., donde te vas a quedar en tu estancia y, si no te la sabes, no te dejan volar a San Francisco, tienes que averiguar la dirección antes del vuelo o te quedas en tierra. ¡Alucinante!
Pero en vez de contestar todo eso, contesté a todas las preguntas que no, como hay que hacer si no quieres tener líos, y me apunté la dirección del hotel para llevarla siempre encima, por si me la preguntaban (me la preguntaron varias veces).
Eso si, el vuelo fue fantástico, nos sirvieron un montón de comida, varias veces, la comida estaba buena (sorpendente) y era abundante.
Tenías una pantalla para tí en el asiento delantero, en la que podías elegir entre varias películas de estreno (en varios idiomas), o programas de la tele, o documentales o discos de varios autores.
También te regalaban una mini manta (que me abrigó porque tenían el aire a toda pastilla y hacía frío) y una mini almohada.
Al llegar a San Francisco estaban Kelly y Eneko estaban en el aeropuerto (son un encanto) y nos fuimos todos al hotel.
Por cierto el hotel tenía jacuzzi y piscina, ¡qué guay!
Día 2: Sábado 22 de Septiembre
Desayunamos en un sitio fastástico, al que nos llevaron Eneko y Kelly en Millbrae, donde se puede pedir un desayuno típico. Nos pusimos las botas.
Yo pedí un revuelto de huevos con salchichas (y me trajeron una fuente llena), tortitas, fruta y café. ¡Todo por unos 7 dólares!
Cuando acabé el "desayuno" pensé que iba a explotar y que no podría comer más en todo el día, pero si que comí; y por la noche cené.
Parece mentira que no ganáramos ni un kilo, ni Manuel ni yo, estas vacaciones.
Por cierto, cuando pedías un café, te traían normalmente un café solo, poco cargado, en una taza grande, con mini porciones de crema individuales y azucar o sacarina, y podías pedir que te llenaran la taza todas las veces que quisieras.
¡Eso es de puta madre!
Si quieres pasar la mañana, o la tarde, hablando con amigos o estudiando, o lo que sea; en uno de esos cafés, puedes hacerlo, porque te dejan repetir agua y café todas las veces que te dé la gana.
La gente no suele hacer eso, creo, pero se puede.
De hecho sólo he visto dos personas haciendo eso: dos estudiantes en San Francisco, que empollaban sus respectivos tochos de Medicina y Psicología en una cafetería tomando "un" café.
Por todo eso, he descubierto que me gusta el café americano; no sólo porque me guste el café en sí, sino porque me gusta repetir y que no me miren mal.

En España pido un café solo y me traen un veneno, caliente hasta escaldarte la lengua, e imbebible de lo cargado que está.
Tengo que aguarlo y esperar que se enfríe para poder bebérmelo. En los USA, todas las veces que he pedido café, me lo han traído como me gusta, aguado y poco caliente.
Tras acabar el desayuno, nos fuimos con Eneko y Kelly a ver: el Golden Gate, DownTown, ChinaTown, Fisherman's Wharf y el barrio italiano.
Andamos todo el día y vimos muchas cosas. Por suerte el tiempo acompañaba y, aunque estaba nublado, no hacía frío; asi que pudimos estar mucho tiempo en la calle.

Después nos fuimos a comer a un restaurante hindú que me encantó y me recordó mucho al restaurante "Taj" de Madrid, al que iba con mis compañeros de Hacienda. :D
También nos montamos en este tranvía (el de la foto), y estuvimos arriba y abajo por varias calles con unas cuestas impresionantes.
Por cierto, un instante después de que hiciera la foto, el tranvia llegó a una plataforma circular que había en el suelo, y el "conductor" del tranvía se bajó y dió la vuelta al vehículo, para que fuera en dirección contraria, a mano, tirando de él.

Esos tranvías no tienen motor, están enganchados a un cable que corre por el suelo, unos centímetros bajo la calzada, y así recorren esas enormes cuestas cargados de gente.
Si algún día se rompe uno de esos cables..., ¡se arma la marimorena!
Cambiando de tema..., ChinaTown es impresionante.
Pudimos ver un desfile con un dragón, de esos que salen en las películas.
No pude echarle una foto al dragón porque me pilló con la cámara apagada y en el bolso, ¡una pena!
Ese fin de semana celebraban el 51 aniversario de la creación de la República Popular de China, asi que tenían todo engalanado.
Día 3: Domingo 23 de Septiembre

Dimos otra vuelta por el Pier 39, en el Fisherman's Wharf, donde estaban los leones marinos echándose una siesta.
Dimos otro paseo por el Downtown y nos volvimos al hotel a echarnos una siesta, nosotros también.

Manuel estuvo echando un vistazo a su IPOD Touch, que había comprado esa mañana en la tienda de Apple de San Francisco.
Día 4: Lunes 24 de Septiembre

El lunes nos fuimos a la playa, a Ocean's Beach, que es preciosa.
Hacía calor pero el agua estaba helada, estilo Portugal. :D

No nos bañamos, pero nos rebozamos por la arena y nos dió el solito...
Fuimos a la playa en autobús por Sunset (el 71), que es fascinante: con casitas bajas de colores con muchas rejas en cada puerta, y volvimos por Richmond (el 5).

Solo se metió en el agua algún valiente con traje de neopreno hasta el cuello, ¡así cualquiera!
Por la noche nos bañamos en la piscina y el jacuzzi del hotel y nos quedamos como Dios.
Día 5: Martes 25 de Septiembre
Fuimos a la sede de Google en Mountain View y a la sede de Apple en Cupertino.
La sede de Apple tiene una tienda de recuerdos en el mismo edificio de la empresa.
¡Es alucinante!
El marketing llevado al extremo.
Es como si, al ir a trabajar a tu empresa, pudieras entrar en la tienda de recuerdos de tu empresa y comprar una camiseta que dijera: "yo estuve en la empresa X".

Compramos varias camisetas en la tienda de Apple en Apple, valga la "rebuznancia".
En dos de ellas había una frase por delante que decía: "I was in the mothership". XD
Los edificios de las dos empresas están rodeados de árboles, en zonas tranquilas llenas de sedes de otras empresas.
¡Parecía el sitio ideal para trabajar!
También pasamos al lado de la sede de Mountain View de Microsoft, a la vuelta; y de las Torres de Oracle, que son espectaculares.

La foto de las torres no es mía, me quedé pasmada al verlas y no me dió tiempo a echar la foto desde el coche.

Al volver al hotel me despisté con los mapas (los interpreté al revés, como de costumbre) y nos metimos en otra carretera, que nos llevó a un pueblo precioso al sur de San Francisco: Half Moon Bay.
Me encantó el pueblo, parecía como de cuento de hadas, todo era muy típico americano, tan típico que te creías que era como de mentira.
Todo el pueblo parecía un decorado de alguna película de lo artificial, por perfecto, que era.
Además, había un montón de calabazas
de camino al pueblo, en las granjas de los alrededores.
Halloween es pronto y la venta de calabazas estaba en su mejor momento.
Todas esas calabazas le daban un toque fantasmal al viajecito: estábamos perdidos (yo al menos lo estaba), y se estaba haciendo de noche en ese pueblo que era como un decorado enorme.
Me dió por pensar pensaba que aparecería Jason, de "Viernes Trece", en cualquier momento, como parte de la atracción.
Pero por suerte no pasó nada, porque todas las calles y carreteras está indicadas mil veces por todas partes y encontramos el camino de vuelta a la 101 en un momento y pudimos dormir en el hotel.
Día 6: Miércoles 26 de Septiembre

Dejamos el hotel y nos fuimos a Santa Cruz en coche.
Por cierto, nos pasó algo que no nos habríamos imaginado.
Alquilamos un coche el día anterior, un Hundai Sonata precioso, y tuvimos que pedir que nos lo cambiaran porque el coche no frenaba (WTF!).
El freno de mano estaba totalmente cascado (no funcionaba, directamente), y el freno del coche frenaba muy despacio.
Pegabas el pisotón y el coche no se clavaba en el asfalto, tardaba un rato en frenar.
No sé si eso era normal o no, pero nos pareció que mejor era tener un coche que frenara, por si teníamos que frenar o algo, ¡esas cosas que pasan!
Santa Cruz es como La Antilla (Huelva), pero en americano: un pueblo costero que sólo se lllena en verano, al que van muchos turistas de todo tipo que pueden encontrar muchos hoteles de distintos precios.
La playa es gigantesca. La arena es blanca y fina. Tienes que meterme mucho en el mar para que el agua te cubra.

La gran diferencia entre Santa Cruz y Huelva es que Santa Cruz está lleno de surfistas todo el año, de hecho es un lugar famoso por eso (como aquí Tarifa).
Hicimos el viaje a Santa Cruz por la 101, la 85 y la 17, en vez que ir por la 1, porque me pareció que llegaríamos más rápido.
Así fue, tardamos menos de una hora en llegar.
El hotel no estaba mal, tenía piscina, WiFi gratis y desayuno incluído.
El pueblo en si no tenía mucho que ver: tenía un parque de atracciones cerrado (solo abría en verano), muchos restaurantes y varias casas coloniales españolas (o del estilo); pero era maravilloso pasear por esa playa enorme y ver las gaviotas y los barquitos al fondo.
Día 7: Jueves 27 de Septiembre

Toda la gente a la que preguntamos nos dijo que el Acuario de Monterey era el más grande del mundo; asi que, como también nos apetecía visitar Monterey, decidimos ir.
El Acuario de Monterey es precioso, tiene un montón de bichitos raros, como el Rock Scallop (Ostión de Roca, en español), el SunFish (Mola Mola) o el Abalone (Abulón); y bichitos normales, como las medusas, las estrellas de mar y las nutrias.

Tiene muchos acuarios enormes con tiburones pequeñitos, algas raras y otros pescaditos.
Y también tiene otro acuario enorme con un tiburón blanco y un SunFish gigantesco.
El pescadito SunFish, o Mola Mola, me hizo mucha gracia por el nombre que tiene, Mola Mola, y porque parece estar siempre estreñido.
En otra zona del acuario te dejan tocar los animales.

Manuel y yo tocamos una manta-raya y una estrella de mar.
Nos gustó el acuario porque estaba todo muy bien cuidado y muy bien organizado, pero no es el más grande del mundo.
L'Oceanografic de Valencia es más grande.
Estas son algunas de las medusas que se podían ver en las paredes.

Este es Manuel junto a las medusas.
Día 8: Viernes 28 de Septiembre
Nos levantamos temprano y nos fuimos por la 1, bordeando la costa hacia el sur, hacia Paso Robles, la ciudad donde viven Eneko yKelly.
La highway 1 es la carretera con más curvas que he visto en mi vida.
Además, pasa muchas veces justo al lado de un barranco y es bastante impresionante. Parece que te vas a despeñar.
Lo bueno que tiene esa carretera es que es muy ancha y tiene muchas áreas de descanso para parar a mirar las vistas, o echar fotos.

A lo largo de toda la carretera se podían ver los acantilados y bastantes casas de gente, que al lado de la 1 y tenían su chalecito, en un risco junto al mar, o escondido entre los árboles, o en una pendiente junto a la carretera.
Otras veces ni siquiera se veía la casa en si, sino sólamente el buzón junto a la carretera, con números imposibles como: 7001, 3215, ...

¡Pobre del cartero que tuviera que hacer el reparto en esa zona!
No sólo paramos en las áreas de descanso en el viaje por la 1, sino también en un sitio donde había leones marinos en una playa reservada para ellos, en Big Sur y en dos pueblos: Carmel-by-the-Sea y en Gorda.

Toda la zona de Big Sur es un parque natural, pero además hay un sitio donde se puede ver un antiguo molino de agua y caminar por unos puentes de madera hasta un peñasco donde había una casa, con una cascada al lado, junto al mar.

Carmel-by-the-Sea es un pueblo que está al lado de Monterey, y del que es alcalde Clint Eastwood.
Es uno de los pueblos más pijos que he visto en mi vida.
Sólo pasamos por la calle central (la de las tiendas) y estaba repleta de tiendas pijas y restaurantes hasta el mar.
Ví una tienda de Louis Vuitton y otras del estilo (igual de caras) y me quedé pasmada.
El pueblo tiene unos 4000 habitantes; así que está claro que sus habitantes son ricos.

También paramos, a comer, en el pueblo de Gorda porque no habíamos desayunado ni cenado la noche anterior y yo ya estaba con un hambre que me comía las piedras del camino.
El pueblo de Gorda (se llama así de verdad), es un antiguo enclave pesquero, me parece, pero ahora es un sitio turístico con una casa, un restaurante, una tienda de regalos y un barco.
Hay otras casas, repartidas por ahí, entre los árboles; pero, básicamente, el pueblo es eso, apenas nada.
Eso si, el nombre es gracioso.
¡Y el trozo de tarta de manzana que me comí en el restaurante estaba buenísimo!
Después de comer en Gorda seguimos por la 1 hasta enlazar con la 46, hasta llegar a Paso Robles.
Las vistas alrededor de la 46 también son preciosas.
Había un montón de granjas en las que vendían en la puerta naranjas; sitios donde pacían las vacas; un montón de robles y olivos y, por supuesto, ya que es una zona vinícola, extensiones enormes llenas de viñas.

Por la tarde-noche cenamos en la casa de Kelly y Eneko con su familia.
Algunos tíos y primos de Kelly vinieron para cenar y cenamos todos juntos en el cenador del jardín de su chalet.
Kelly preparó comida para un regimiento y sorprendentemente, acabamos con casi todo, porque estaba todo buenísimo.
Era comida mejicana sin picante (la preparó sin picante en nuestro honor, por si no nos gustaba el picante) y unas ensaladas riquísimas.
Día 9: Sábado 29 de Septiembre
Por la mañana alquilamos un barco y nos fuimos a navegar por el lago Nacimiento, que está cerca de Paso Robles.

Alquilamos un barco enorme (para doce personas) que se llamaba "DeepBlue" y, después de dar una vuelta por el lago, nos bañamos, comimos y tomamos el sol en el barquito.
El agua no estaba demasiado fría y se podía nadar tranquilamente porque no había olas.
Dio tiempo a todo, incluso llevé yo el barco un rato.
Era muy fácil, sólo había que acelerar o frenar.
Nada de cambiar de marcha, ni nada parecido. :D

Por la tarde-noche volvimos a Paso-Robles y, después de arreglamos nos fuimos a dar una vuelta por Paso Robles y a cenar.
Cenamos en un restaurante de filetones que se llamaba "Cold Hands Jack SteakHouse" (o algo parecido), pedimos unos filetones y entrantes.
Toda la comida estaba buenísima pero, como de costumbre, era demasiada comida.
Comimos unas alcachofas fritas y rebozadas que eran maravillosas.
Kelly, Manuel y o pedimos filetes "normales" de entre 9 y 12 onzas cada uno, pero Eneko pidió un filete de 25 onzas, creo, y aquello parecía una montaña que carne.
Creo que entre los cuatro no habríamos podido con el filetón-montaña, pero Eneko consiguió comerse la mitad, asi que creo que tiene un agujero negro en el estómago. :D
Día 10: Domingo 30 de Septiembre

Como pasar el día anterior en el lago nos encantó, el domingo fuimos otra vez al lago.
Alquilamos el mismo barquito, que era enorme y era muy apañado para meter todos nuestros "archiperres"; y dimos una vuelta por otra zona del lago.
Esta vez llevaron el barco Eneko y Manuel también, un rato.
Manuel estaba muy guapo conduciendo el barco.
Nos bañamos en el lago, comimos, nos echamos la siesta al sol, nos volvimos a bañar y volvimos a Paso Robles.
Fue un día maravilloso, soleado y tranquilo.
Por la noche fuimos a comer a casa de unos tíos de Kelly, que prepararon un montón de comida, porque eramos mucha de gente.

La comida estaba buenísima otra vez: pavo cocinado de distintas formas, con salsas, y una especie de ensaladilla rusa.
Manuel se montó con Eneko en el Kart-Campero de un primo de Kelly y estuvieron dando vueltas, campo a través, entre los almendros, alrededor de la casa.
No se mataron de milagro.
Día 11: Lunes 1 de Octubre
Salimos de Paso Robles temprano y nos fuimos a Santa Bárbara siguiendo a Eneko, que iba a San Luis Obispo a trabajar y tenía que hacer el mismo trayecto durante unas millas.
Le acompañamos a su trabajo y nos despedimos de él, y nos fuimos a dar una vuelta por San Luis Obispo.
Fuimos por la 101 todo el tiempo y no tardamos mucho en llegar a Santa Bárbara.
Paramos a la entrada de Santa Bárbara y desayunamos en otro restaurante de desayunos típicos, en el que nos volvimos a hinchar a comer.
Una camarera muy amable nos indicó el camino al hotel y nos dibujó un mapa en un posavasos para que no nos perdiéramos.
Llegamos al hotel "Casa del Mar", que era inmejorable. Con un jacuzzi entre plantas exóticas, al lado de las habitaciones.
Santa Bárbara es una ciudad preciosa.
Es una ciudad playera pero no al estilo surfero de Santa Cruz.
Las playas eran preciosas y tenía un puerto turístico.
Por cierto en Santa Barbara también había adivinos.
En California los hay por todas partes, es sorprendente.
Una afortunada adivina tenía esta preciosa caseta en pleno puerto.
En Santa Bárbara hay mucho pijerío por todas partes.
Hay un montón de chalets enormes por todas partes con plantas raras en sus jardines frontales, abiertos al público.
Había muchas casas de estilo español-colonial y plantas tropicales por todas partes.
Tenía también una calle comercial larguísima llena de tiendas típicas de recuerdos y también de tiendas normales, donde compramos varias camisetas.
Dimos un paseo por la ciudad, nos echamos una siesta en el hotel y por la tarde fuimos a ver...
¡Resident Evil - Extinction!
Como a mí me gustan todas las películas de tiros y explosiones, Resident Evil me encantó.
Por la tarde me bañé en el jacuzzi del hotel, que también me encantó.
Día 12: Martes 2 de Octubre

Fuimos a ver los pueblos de la zona de Santa Bárbara.
Pasamos por Summerland y dimos una vuelta por Carpintería.
Las playas de Carpintería son preciosas.

Paramos en Carpintería a comer.
La comida del restaurante italiano en el que comimos estaba buenísma pero, como de costumbre, era demasiada comida.
Por la tarde nos echamos la siesta en el hotel y probamos el vino con queso que daban por la tarde.
Día 13: Miércoles 3 de Octubre

Quedamos con Eneko para comer y comimos con él.
Eneko nos llevó a ver la Misión de San Luis Obispo y nos enseñó un poco la ciudad, ¡qué pena que me dejara la cámara en el coche!
Nos despedimos de Eneko y nos pusimos todos tristes.
¡A saber cuando le volvemos a ver!
Subimos por la 1 hacia San Francisco y nos paramos a tomar un café en Morro Bay.

Fuimos porque Eneko nos dijo que era bonito y ... ¡así era!
Nos paramos en el puerto y tomamos un café viendo el morro.
Supongo que le pusieron el nombre al pueblo por el pedrolo en medio del mar de la foto.
Al acabar el café dejamos Morro Bay y seguimos hacia San Francisco.
Llegamos al hotel de San Francisco a las 19:15.
Nos metimos en el jacuzzi y en la piscina y nos acostamos temprano porque el día siguiente nos teníamos que levantar a las 03:30.
Día 14: Jueves 4 de Octubre

Nos levantamos a las 3:45, nos duchamos y recogimos todo para irnos al aeropuerto en el Shuttle de las 4:30.
Lloviznada pero, de todos modos, me empeñé en echarle una foto al Shuttle y salió fatal.
El vuelo salía a las 07:00 de San Francisco, asi que como habíamos llegado demasiado temprano, dimos varias vueltas por el aeropuerto, desayunamos y leímos las revistas que habíamos comprado.

Como a la ida, hicimos una parada de dos horas y media en Philadelphia, donde vimos estos pájaros de adorno.
Nos montamos otra vez en el avión y llegamos a las 07:00 a Madrid (hora española), asi que sin contar con la diferencia horaria, el vuelo de vuelta duró 15 horas en total, incluyendo la parada en Philadephia.
Día 15: Viernes 5 de Octubre
Al llegar a Madrid nos enteramos por el taxista de que aquí había hecho peor tiempo.
Cuando conseguimos que nos entrara sueño, nos durmimos, y se acabó el viaje.